Resumen: V Reunión Anual de la Sociedad Murciana del Dolor

INFORME DE LA V REUNIÓN ANUAL DE LA SOCIEDAD MURCIANA DE DOLOR

H. G. U. SANTA LUCÍA DE CARTAGENA

30 de noviembre y 1 de diciembre de 2018


Los pasados 30 de noviembre y 1 de diciembre celebramos en el Salón de Actos del H. G. U. Santa Lucía de Cartagena, la V Reunión Anual de la Sociedad Murciana del Dolor.

En esta ocasión, quisimos hacer un abordaje integral y multidisciplinar de la patología dolorosa del raquis lumbar.

Para conseguir ese enfoque multidisciplinar, contamos con la brillante participación como ponentes de los doctores María del Carmen Martínez Segovia, anestesióloga de la Unidad del Dolor del H. G. U. Virgen de la Arrixaca de Murcia; María Luisa Maso Navarro, radióloga del H. G. U. Santa Lucía de Cartagena. Antonio Emilio Martínez Robledo, neurofisiólogo clínico del H. Molina de Segura; Víctor Yelo Camacho, anestesiólogo de la Unidad del Dolor del H. Comarcal del Noroeste; Francisco Pérez Fernández, jefe de sección de Rehabilitación del H. G. U. Santa Lucía de Cartagena; Ernesto González Rodríguez, traumatólogo de la Unidad de Columna del H. G. U. Morales Meseguer de Murcia; Enrique Borrás Rubio, anestesiólogo de la Unidad del Dolor. H. G. U. Morales Meseguer de Murcia; y José Miguel Bueno Ortiz, médico de familia del EAP de Fuente Álamo.

Nos enseñaron cómo abordar de manera detallada y científicamente actualizada la lumbalgia, la lumbociatalgia y sus causas más habituales para conseguir mejorar al máximo la calidad de vida de nuestros pacientes afectados con estas dolencias.

A partir de los 50 años, el 95% de las personas presentan signos radiológicos degenerativos de suficiente entidad como para justificar un cuadro de lumbalgia. Dos terceras partes de la población adulta sufrirán algún episodio de lumbalgia a lo largo de su vida y de éstos, un 10% se cronificará.

El dolor lumbar es en la actualidad la principal causa de discapacidad a nivel mundial. Esta discapacidad es más frecuente en las poblaciones trabajadoras y en las personas mayores y trae consigo una importante repercusión socioeconómica.

La mayoría de los casos de dolor lumbar son de corta duración y no se puede identificar claramente el origen del dolor (lumbalgia inespecífica). Sin embargo, las recurrencias son comunes y algunas personas terminan con un dolor incapacitante persistente en el que influyen de manera relevante factores biofísicos, psicológicos y sociales conduciendo a importantes incrementos de costo asociados a la atención médica y a la discapacidad laboral que lo convierten en un problema de salud pública a nivel mundial sobre el que es necesario aplicar estrategias de actuación específicas y rentables en función de cada contexto nacional o regional.

La primera atención que recibe la lumbalgia en nuestro ámbito sanitario suele ser en Atención Primaria y la valoración inicial del médico de familia en función de una minuciosa anamnesis y una completa exploración física es fundamental para orientar cada caso hacia un adecuado diagnóstico (y tratamiento) en el que podríamos establecer tres grupos:

  • Lumbalgia inespecífica: 80%. Entre los 20 y 55 años de edad, principalmente.

  • Lumbalgia secundaria (artrosis, radiculalgia, hernia discal, estenosis de canal…): 15%.

  • Lumbalgia secundaria de causa grave (tumores, infecciones, fracturas): 5%. Que debe ser descartada de manera efectiva y rápida, discriminando signos de alarma que actúan como banderas rojas, debido a que precisa de atención urgente.

La actuación sobre la lumbalgia inespecífica, conociendo detalladamente el contexto biopsicosocial que rodea a cada caso, es clave para evitar que esta se cronifique y se asegure una adecuada reincorporación laboral y social.

En el ámbito del manejo de la lumbalgia en líneas generales, recientes trabajos recomiendan el autocuidado, las terapias físicas y psicológicas y algunas formas de medicina complementaria, ponen menos énfasis en los tratamientos farmacológicos y quirúrgicos, y no recomiendan el uso rutinario de exploraciones complementarias (técnicas de imagen, estudios neurofisiológicos…).

La evidencia científica pone especial énfasis en la prevención basada en el ejercicio físico combinado con la educación o el ejercicio solo, aunque esta evidencia sólo proviene de trabajos sobre adultos en países desarrollados y se desconoce si es adecuada para niños o para países subdesarrollados o en vías de desarrollo.

También se han puesto de manifiesto los problemas comunes en el abordaje de este síndrome clínico doloroso como son la actuación sin evidencia científica clara en los servicios de urgencias y el uso no justificado de pruebas de imagen, opioides, inyecciones de columna o cirugía, sobre todo cuando la causa más frecuente de lumbalgia es inespecífica.

Como conclusiones a nuestra reunión sobre la patología dolorosa del raquis lumbar apuntamos que:

  • La combinación de factores biofísicos, psicológicos, sociales y laborales, hacen de la lumbalgia un síndrome clínico de difícil manejo. Cada paciente es único y responde de manera diferente ante el dolor.

  • Una minuciosa evaluación de los síntomas y una detallada exploración física de los pacientes es esencial para una correcta orientación clínica y descartar causas graves como infecciones, fracturas y tumores que puedan precisar una cirugía urgente. Atención primaria juega un papel clave en este punto. Un tiempo adecuado de consulta es también fundamental.

  • No se deben realizar pruebas de imagen en la lumbalgia no complicada y sin signos de alerta.

  • La Escuela de Espalda no solo es una medida de prevención relevante para evitar recurrencias en los episodios de lumbalgia, también es clave en el tratamiento inicial de la lumbalgia junto a las terapias físicas aplicadas por rehabilitadores y fisioterapeutas, el auto-cuidado con ejercicio físico adecuado tutorizado y algunas formas de medicina complementaria.

  • Entre las medicinas complementarias destaca la acupuntura. Ha demostrado su eficacia en ensayos clínicos en el tratamiento del dolor lumbar y, en manos de profesionales médicos con formación universitaria reglada, es una buena alternativa terapéutica. En algunas comunidades autónomas, como la de Andalucía, forma parte de la cartera de servicios de sistema sanitario público.

  • Es imprescindible tener una plantilla adecuada de rehabilitadores y fisioterapeutas que permita un tratamiento físico sin demoras que impida recurrencias o la cronificación.

  • La elaboración de líneas de continuidad asistencial para tratar este síndrome clínico tan prevalente es imprescindible en cada área de salud. Para asegurar esta continuidad de atención es muy importante contar entre atención primaria y especializada el mismo sistema de historia clínica electrónica.

  • Para el manejo de la lumbalgia secundaria, es fundamental contar en cada área de salud con unidades de columna multidisciplinares que establezcan protocolos de actuación en función de cada patología causante de lumbalgia o lumbociatalgia y valorar de manera conjunta, entre traumatólogo o neurocirujano, rehabilitador, radiólogo, neurofisiólogo, psicólogo, reumatólogo y especialista en tratamiento del dolor, la indicación quirúrgica o de intervencionismo no quirúrgico de los casos cronificados complejos. En nuestra región, el excelente funcionamiento de la Unidad de Columna del H. Morales Meseguer, la convierte en un referente para implantar en el resto de áreas de salud.

  • Cuando existen dudas sobre la existencia de daño neurológico radicular o medular en la lumbociatalgia, se debe solicitar interconsulta al médico especialista en neurofisiología,para que realice la técnica neurofisológica más apropiada para cada caso después de informarle adecuadamente de todos aspectos clínicos relevantes de la historia clínica. No se deben solicitar electromiografías como si fueran analíticas ni de manera sistemática.

  • La lumbalgia considerada como inespecífica puede tener también una causa primaria que puede ser identificada y tratada en unidades de dolor con tratamientos intervencionistas que pueden evitar el uso crónico de fármacos antiinflamatorios y opioides. Síndromes facetarios y síndromes miofasciales son ejemplos muy característicos y frecuentes de esta situación.

  • La Unidad de Dolor no tiene que ser el último eslabón de la cadena asistencial en el manejo de la lumbalgia y lumbociatalgia. Su actuación intervencionista precoz con bloqueos, infiltraciones o radiofrecuencia, puede ayudar al rehabilitador a mejorar el pronóstico y la duración del dolor y evitar incluso, en muchos casos, la cirugía. El dolor como único síntoma, en ausencia de patología grave subyacente, no deber ser motivo de cirugía en primera instancia. Y cuando todo falla, en las unidades de dolor disponemos de las técnicas de neuromodulación, como la estimulación de cordones posteriores medulares, de ganglio dorsal de raíces espinales o de nervio periférico y la infusión continua espinal de analgésicos, cuando estén indicadas, pueden devolver la calidad de vida a los pacientes con los problemas más complejos.


En Cartagena, 3 de diciembre de 2018.

Juan Francisco Mulero Cervantes

Presidente de la Sociedad Murciana de Dolor